Hoy estoy en casa necesitado de imaginar. He puesto a mis neuronas a trabajar sobre la imagen de un cadáver que yace sobre el piso frío de mi cocina. No busco un guión criminal, pero si me gustaría romper con la monotonía de las tareas domesticas.
Hoy tengo necesidad de limpieza. Parece que surge desde lo mas profundo de mis entrañas. Hoy ya no viven mariposas en mi estomago. Durante la ultima ventisca decidieron cambiar de hogar y ahora son otros los que lucen estúpidamente enamorados.
Yo, cada vez menos sonrisas y cada día con un tiliche que va llenando la bodega de mi cabeza. Cuando cierro los ojos y miro hacia dentro, mi cabeza me recuerda a una casa de alguna vieja ideática, de esas que guardan todo por si algún día se ocupa. Y entre tanta mierda siento revolotear de nuevo algo en mi vientre… sonrío un instante, percibo, pongo atención al sonido. Para terminar dándome cuenta que no hay mariposas, si no cucarachas.
Hoy estoy en casa… no precisamente en casa, no sabría decirte si la tengo. Solo se que hay un cronometro en la puerta con una cuenta regresiva sobre mi salida. Cuenta el mes que me queda. Un mes que no bastara para empacar, ni para archivarte en mi pasado.
Por eso limpio como borrando rastros de un cadáver, para borrar nuestro aroma, nuestros recuerdos. Sacudo los suspiros que se quedaron sobre los muebles. Lavo el buen sexo que percude las sabanas y me encargo de que las lagrimas que hoy están sobre el piso acaben de perdida en una maceta. Si, en una maceta para saber que no solo aprendí con ellas y que dejare tus plantas verde radiante para cuando vuelvas.
Limpio para que a tu regreso te des cuenta del brillo de la vida, empaco para no volver y voy cargando cajas de recuerdos que amenazan con salirse del cartón.
Te dejo en un sobre sonrisas, cariño y un vale por un final feliz.